Si te apetece comer en un palacio, en el corazón del barrio de Salamanca, no te pierdas este post. Te voy a contar mi experiencia en Abya, situado en el palacio de Saldaña. Cuenta con una entrada que llama a conocer el restaurante y, una vez dentro, está muy bien decorado y se come bien. Si tienes la posibilidad de ir, comer en Abya es comer en un palacio.

Decoración
El restaurante ocupa el edificio entero del palacio de Saldaña, lo que ya es muy atractivo. La entrada es muy bonita, situada a la izquierda de un pequeño patio/jardín. Enfrente, han instalado un gran cuadro del artista mexicano Miguel Milló. El palacio cuenta con dos plantas en las que hay diferentes salas, algunas son comedores privados. Las dos de abajo acogían un evento de bastante gente cuando fui a cenar, así que no puede hacer fotos. En la planta superior hay dos salas y en un espacio entre las dos un maestro cortador cortando jamón. Las salas están decoradas con diferentes tipos de cuadros bastante grandes que ocupan todas las paredes. En la sala donde cenamos había ventanales a la calle. Tanto en esta sala, como la otra situada en la misma planta, hay unos sofás en curva que separan unas mesas de otras a modo de pequeños reservados.
El restaurante cuenta, además, con una terraza de acera acristalada.


Cocina
La cocina del restaurante Abya, bajo la dirección del chef Aurelio Morales, es de fusión internacional con muchos guiños a la cocina de Latinoamérica. Fui a cenar con mi hijo, nos dejamos asesorar y nos fueron sirviendo diferente platos. De aperitivo nos pusieron almendras y cortezas de cerdo caramelizadas -no las había probado nunca- y me encantaron, y una crema de boniato con sésamo, deliciosa. Como entrantes tomamos cebiche de corvina salvaje con mandarina aliñado con mandarina y kumquat (un cítrico japonés), yuca verde y aceite de cilantro, y guacamole dinamita con chips de plátano frito y pipas de calabaza ahumada, acompañado de totopos de maíz morado.

A continuación, unos buñuelos de bacalao, que no se parecen en nada a los que tomamos habitualmente, con mayonesa de cítricos y unas hojitas verdes hechas con el propio bacalao. A mi hijo le encantó este plato. Croquetas, solo de bechamel, rebozadas en panko chino y recubiertas de velo de jamón de bellota pata negra.

Después, como platos principales, nos pusieron lubina de estero a la brasas sobre patatas panaderas, deliciosa. La acompañan con hojas grandes de lechuga y vinagreta; empanada melosa de costilla de vaca a la brasa y cebollino, y, por último, tacos de secreto con salsa de jalapeño verde, cogollos y mayonesa de chile de árbol.



De postre, milhojas de manzana, que estaba rica, pero un poco sosa después de la explosión de sabores que habíamos probado, y flan de maíz que nos encantó. A modo de petit four, cannelé de chocolate.


La cocina es non stop y, además de a la carta, se pueden tomar diferentes menús con o sin maridaje. Cuentan con una carta de bebidas y cócteles internacionales de más de 300 referencias.
- El servicio es muy amable
- No cierra
- Precio medio carta 80-90€ y menús con maridaje entre 75 y y 180€
C/ José Ortega y Gasset, 32 Mapa de situación Teléfono 91 005 43 04

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