Hace unos días hice una escapada a Madarcos, el pueblo que ostenta el título de ser el más pequeño de Madrid. Quería conocer algo nuevo para recomendaros un plan diferente con motivo del Día de la Comunidad de Madrid. Madarcos está situado a 95 km de Madrid y se puede hacer una visita de un día o ir a pasar el fin de semana.
Dónde está situado
Madarcos tiene una situación privilegiada. Está situado en el valle medio del Lozoya y forma parte de la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón, conocida popularmente como la sierra pobre de Madrid. El pueblo se asienta en un altiplano bordeado por la hoz que forma el río Madarquillos y tiene unas vistas preciosas. Las casas son de piedra manteniendo el estilo de construcción de la zona. Algunas son antiguas cuadras rehabilitadas como viviendas.
Cuenta con 69 habitantes y llama la atención como un sitio tan pequeño puede ofrecer tantas cosas.


Qué hacer en Madarcos
Nos organizaron la visita con una ruta muy interesante que os cuento, porque es lo que os recomiendo hacer.
Bar restaurante La Fragua
Al llegar fuimos a desayunar a La Fragua con Eva Gallego, alcaldesa de Madarcos, una enamorada de este pueblo donde pasaba los veranos de pequeña. Aquí reside enfocada en hacerlo un lugar donde los vecinos vivan bien. Me encantaron, sobre todo, su programa de mayores, que os cuento al final del artículo, y el de rehabilitar y construir nuevas viviendas de titularidad pública de precio asequible para atraer a nuevos vecinos.

La taberna La Fragua es, como su nombre indica, la antigua fragua del pueblo. Es el bar social, es decir del ayuntamiento, por eso Charo, quien lo tiene arrendado, tiene el compromiso de abrir todos los días. Nosotros tomamos para desayunar una tarta de zanahoria deliciosa. Solo por probar esta tarta de Charo merece la pena ir a desayunar a Madarcos. En este bar es, además, donde comen los mayores del pueblo todos los días.

Junto a La Fragua se encontraba el lavadero, una antigua construcción funcional rehabilitada que sirvió como punto de reunión comunitario y lavado de ropa.
El potro de herrar
Se trata de una construcción típica de esta zona utilizada por los vecinos para inmovilizar a los animales, ponerles las herraduras y hacerles algunas curas.

El pilón y fuente
El pilón, donde bebían los animales, se está rehabilitando y, en cuanto esté terminado, será un acuapónico (que consiste en un sistema de producción sostenible que combina la cría, en este caso de peces, con el cultivo de plantas sin suelo porque los desechos de los peces se transforman en nutrientes para estas).

El Ahumadero de Madarcos
El Ahumadero es el proyecto personal, ahora familiar, de Jorge Durán, que decidió dar un cambio a su vida profesional y se instaló en Madarcos. Aquí se dedica a la elaboración de pescados ahumados que sirve a los mejores restaurantes de Madrid. El espacio tiene una terraza con unas vistas preciosas a la hoz del río Madarquillos.


Se puede ir a tomar algo y, como pincho, sirven una degustación de sus productos que se pueden adquirir en su tienda. A nosotros nos ofreció salmón noruego que solo trata con sal marina y humo de madera de haya; caballa, que fue lo que más me gustó, que en la manera que la trata, como el mismo nos explicó, «se convierte en un pescado fino». También probamos el bacalao del Atlántico. Estos son su productos permanentes. Ahora que empieza la temporada del atún, organzian un ronqueo que se convierte en una fiesta popular y también lo ahúma como producto de temporada. También vende a través de su página web. Las vistas y la cata merecen sentarse a tomar algo, nos gustó mucho.


Escuela de Hostelería
Madarcos cuenta con una escuela de hostelería donde se organizan cursos de diferentes tipos de cocina, desde tapas y cocina vegana a cualquier cocina internacional. Para ello, cuentan con diferentes profesores especializados. Las cocinas son grandes y muy bien equipadas y con una vistas muy bonitas. También tiene una sala bastante grande para comer, lo que se haya cocinado, después de las clases

La escuela está situada un poco a las afueras, aunque en el mismo pueblo, y dispone, además, de un jardín donde se pueden organizar bodas y otro tipo de celebraciones. Está decorado con algunos aperos antiguos y es muy agradable para tenerlo en cuenta a la hora de organizar planes con amigos y team buiding de empresas.


Estuvimos charlando con Juan Carlos, su propietario, y nos hizo, además, una degustación de la comida que había preparado ese día. Él es el encargado de cocinar para los mayores de algunos pueblos vecinos.
Al lado de la escuela hay caballos y, junto a estos, el reloj de vez

El reloj de vez
Es un antiguo reloj de sol utilizado para gestionar los turnos de riego de los vecinos al usar el agua de los arroyos y manantiales de la zona «La reguera» en tiempos o «veces» específicos a lo largo del día.

Durante el recorrido, vimos las construcciones típicas de la zona y la iglesia de Santa Ana, ubicada en la plaza principal, construida en el siglo XVII. De planta rectangular y una sola nave, se pueden apreciar las cerchas de madera de la cubierta.


También merece la pena pararse a contemplar su fuente en el centro de la plaza. Se trata de una fuente de dos cántaros y el superior se vuelca automáticamente para llenar el inferior.

También hay paredes cubiertas con murales, algunos de artistas reconocidos.


Alojamientos
Si se quiere hacer una escapada de fin de semana, Madarcos cuenta con varias casas rurales, bonitas, nuevas y bien equipadas, donde alojarse, unas de titularidad municipal y otras privadas. Se alquilan en su totalidad, no por habitaciones, a familias o grupos pequeños de amigos, para evitar que se rompa la paz que ofrece el pueblo a sus visitantes. Nosotros vimos por dentro dos:
La Casa del baile, que tiene capacidad para seis personas y dispone de patio. Muy bien situada y con las zonas comunes bastante grandes.

La Casona de Félix que cuenta con dos viviendas recientemente construidas sobre lo que en su día fue una vieja casona que servía de refugio para el ganado. Nosotros visitamos la casa Norte.

Madarcos y los mayores: «Cuídame Madarcos»
El programa «Cuídame Madarcos» ha nacido en este pueblo y se ha extendido al resto de la Sierra Norte de Madrid. El objetivo es que los mayores puedan vivir en sus casas y socializar con los vecinos manteniendo una vida activa adaptada cada uno a sus necesidades.
Cuentan con un centro polivalente donde, el día que hice la visita, dos mayores jugaban a las cartas con dos chicas que se encargan de la animación del centro y una señora mayor estaba tumbada viendo documentales de animales en la televisión, que es lo que más le gusta, y así en este centro está acompañada. También cuentan con un espacio de coworking y ,sobre todo, en época de vacaciones que hay más gente joven y van ahí a trabajar, animan mucho el ambiente.

Los mayores comen todos los días en La Fragua donde Charo cada día les prepara un menú diferente. De esta forma pueden pasar este rato con sus amigos de toda la vida en lugar de tener que cocinar y comer solos. Me pareció un proyecto precioso.

También cuentan con viviendas de titularidad pública a precio asequible, no solo para mayores, lo que sirve para atraer nuevos habitantes a Madarcos, el pueblo más pequeño de la Comunidad de Madrid.

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