Tenía mucha ganas de conocer Lhardy Café, inaugurado después de verano, y reservamos mesa para cenar con uno de mis grupos de amigas. Elegimos el día que encontramos mesa, porque en septiembre todo el mundo quería ir a cenar aquí. Fuimos este miércoles. Habíamos leído críticas de todo tipo, como suele ocurrir cuando todo el mundo quiere conocer un espacio en pleno rodaje, y tengo que decir que nos encantó, igual que me encanta su casa madre, Lhardy, uno de nuestros restaurantes centenarios.

Decoración
Lhardy Café está situado en el hotel Wellington y ocupa dos plantas, la de acceso desde la calle y otra superior. En la planta baja se encuentran la tienda y el café, como en su casa madre, con aspecto de cafetería parisina. Subiendo unas escaleras, como a una entreplanta, está el restaurante. Fuimos a cenar y como la iluminación es muy tenue, daba la sensación de estar todo decorado los tonos negros y blancos, pero quizás de día se pueden apreciar otros colores. En la sala la mayoría de mesas son para dos personas, algunas con sillones de cine como si estuvieras sentada en un anfiteatro. A nosotras, éramos cinco, nos sentaron en una mesa preciosa con efecto espejo en medio de la sala que nos dijeron que era la más bonita del restaurante. A nosotras nos gustó mucho.
En la decoración se han utilizado elementos que atesoraban los dueños tanto en Lhardy como en el palacio de la Trinidad. Cazuelas de cobre, moldes de repostería centenarios, minuteros de la primer época del restaurante, chocolateras o la vajilla de cerámica está ahora en este café, así como espejos y otros elementos decorativos.
También dispone de una terraza desde donde se ve en interior a través de cristaleras.

Cocina
La cocina es la misma de Lhardy aunque aquí no hacen cocido y el soufflé no se puede comparar con el original. Está abierto durante todo el día y sirven unos desayunos con una pinta excelente. también se puede tomar el consomé y las croquetas.

Nosotras, por la noche, solemos pedir platos para compartir y así probar de todo un poco. Ellos nos pusieron de aperitivo tartar de salmón y nosotros pedimos sus famosas croquetas de cocido, igual de ricas que las de toda la vida de Lhardy; mejillones de roca bloody Mary espolvoreados con vodka con un perfumador; sándwiches Lhardy de salmón, que me encanta porque el pan es hojaldre; tostas de aguacate, huevo poché y espuma de ibéricos, y ensalada de tomate y ventresca. De postre pedimos el soufflé que aquí viene servido en una copa y es muy dulce.

- Servicio bueno
- No cierra el horario es de 9:00h a 23:30 h
- Precio medio 70-80€
C/ Velázquez, 8 Mapa de situación Teléfono 91 970 18 30

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