Hay errores que no se deberían cometer en ninguna mesa, pero los errores en comidas de trabajo pueden resultar todavía más graves. A veces somos grandes profesionales, pero pequeños detalles de comportamiento hacen que nuestra imagen se resienta.
En este post recojo ocho errores que no deberíamos cometer en una comida de trabajo y que, a lo largo de mi carrera profesional, he visto con bastante frecuencia.
Decir que aproveche
La expresión «Que aproveche» o «Buen provecho» tiene su origen en épocas de hambruna o escasez cuando se deseaba al que podía comer algo que le sirviera para nutrirse. A pesar de estar muy extendido su uso, no debe utilizarse porque resulta inadecuado para quién come todos los días.
Empezar a comer antes de tiempo
En una comida en la que nadie ejerce de anfitrión debemos esperar para empezar a comer a que todos los comensales estén servidos. Y si hay anfitrión —un jefe, un cliente o quien haya convocado—, debemos esperar, además, a que empiece él.

Apoyar los cubiertos fuera del plato
Los cubiertos, una vez que empezamos a comer no tienen que volver a tocar la mesa. Descansan, a la caída natural de las manos, dentro del plato entre bocado y bocado o cuando hacemos una pausa para hablar. Al terminar se colocan juntos para que quien esté sirviendo la mesa sepa que ya puede retirarnos el plato.

Mirar constantemente el teléfono
En una comida no deberíamos mirar el teléfono nunca. Aunque en una de trabajo puede que estemos pendientes de algo urgente, no justifica revisar el móvil continuamente. En una comida de trabajo, la atención debe estar en las personas.

Levantarte al baño y contarlo
Si necesitamos levantarnos para ir al baño, basta con excusarnos brevemente. No hace falta dar explicaciones ni entrar en detalles.
Pedir lo más caro
En una comida de trabajo conviene ser prudente. Lo ideal es esperar a que el anfitrión marque la pauta antes de elegir platos o bebidas. En una comida de trabajo, que tuve hace unos meses, uno de los invitados pidió un vino carísimo, sin esperar a que el anfitrión eligiera, nos quedamos todos helados, menos él, claro.

Monopolizar la conversación
En estas comidas, como en todas, lo importante es el diálogo entre las personas que comparten mesa. A veces sucede, yo lo he visto sobre todo con anfitriones, que solo hablan ellos y la comida acaba siendo aburrida y muy poco interesante.
Beber demasiado
En las comidas de trabajo, sobre todo si es almuerzo, cada vez se suele pedir menos vino u otros alcoholes, porque habitualmente hay que volver a trabajar. Aunque no pasa nada por tomar algo, es importante moderarse, excederse nunca da buena imagen.

¿Y tú? ¿Cuál añadirías?
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