Actualizado (Post original de noviembre de 2012) Hoy he preparado para Instagram un reel con este contenido y he pensado que podía actualizar el post porque las posadas siguen siendo unos sitios históricos que merece la pena conocer. Como indica el título de este post, voy a contar un poco de historia de las posadas de la Cava Baja de Madrid, hoy recuperadas como pequeños hoteles o restaurantes. Pero antes os quiero explicar de dónde viene mi fascinación por las posadas madrileñas.

La Posada del Peine

Cuando mis hermanas y yo éramos pequeñas llenábamos la casa de amigas. A la hora de irnos a la cama, cuando mi madre encontraba niñas por todos lados siempre decía: «esta casa parece la Posada del Peine». Mis hermanas y yo nos reíamos y crecimos convencidas de que esta frase era una expresión inventada por nuestra madre, como tantas otras. Un día, ya mayor, yendo de la Plaza Mayor a Sol me sorprendí leyendo un cartel que ponía «Posada del Peine». Casi me da un ataque: ¡la Posada del Peine era una posada de verdad! Desde ese día empecé a fijarme en las posadas de Madrid y a interesarme por su historia. (Esta posada no está en la Cava Baja, está en Postas, pero creo que encaja muy bien junto a las de esta calle) Es el hotel más antiguo de Madrid.

La Posada del Peine, el  hotel más antiguo de Madrid

La Cava Baja es el lugar donde históricamente se han encontrado el mayor número de posadas de Madrid. En ellas se alojaban viajeros de toda España, sobre todo gente procedente del campo madrileño, que llegaba en carretas, y aquí negociaba el precio de sus productos o se alojaban antes de asistir a ferias de ganado.

De las más populares todavía quedan la Posada de la Villa, a la que acabo de hacer mención y la Posada de San Pedro, hoy el restaurante Mesón del Segoviano.

La Posada de la Villa

Durante unos años en los que no me acercaba a los fogones, tuve una casita en el centro de Madrid, y mi restaurante de cabecera era La Posada de Villa El maître era de los más profesionales de Madrid, además de un señor encantador, y se comía de maravilla. Después he vuelto en muchas ocasiones, porque me encanta ir a comer a ese barrio, aunque en las últimas veces él no estaba. Esta posada data de 1642

La posada de La Villa, Cava Baja

Afortunadamente, a finales del siglo pasado, ya casi en este, se rehabilitaron otras dos posadas que me encantan: la Posada del Dragón y la Posada del León de Oro.

Posada del León de Oro

Posada del León de Oro fue la última superviviente como alojamiento, ya que se mantuvo abierta hasta 2011. Sus muros tienen una larga historia. El León de Oro pertenece a la familia Sanz Montero desde 1893 y forma parte del catálogo de establecimientos centenarios de la Cámara de Comercio.

Los queseros castellanos eran clientes habituales, así como los vendedores de miel y los charcuteros, que pasaban allí largas temporadas porque entonces también se utilizaba como almacén. Contaba, además, con otros viajeros y huéspedes fijos que para alojarse tenían que cumplir con una serie de normas: no llegar borracho ni más tarde de las 11 de la noche, y si un hombre y una mujer llegaban para alojarse juntos se les solicitaba el libro de familia. Hasta su reciente remodelación y apertura como hotel las habitaciones no contaban con ducha puesto que existen cerca unos baños públicos.

Posada del León, Cava Baja

Posada del Dragón

La Posada del Dragón fue construida en 1668 por el arquitecto Francisco de Cubas, marqués de Cubas. El edificio cumplía con las exigencias de la época en cuanto a medidas de higiene. La planta de arriba estaba reservada para habitaciones y la baja estaba destinada a cochera y cuadra.

El nombre tiene su origen en el  mítico dragón que había esculpido en la Puerta Cerrada, al final de la Cava Baja, donde ahora sólo queda la plaza de mismo nombre. En esta posada solían alojarse los comerciantes de El Rastro.

La posada del Dragón

Cuando pases por la Cava Baja o la calle de las Postas fíjate en sus fachas porque todos guardan historia viva de Madrid.