Tenía pendiente escribir sobre el Real Monasterio de la Encarnación y como el 27 de julio se produce el milagro en este convento, pensé que era un buen momento publicar el artículo. También quiero contaros las cosas en común que tienen mis dos pueblos: Madrid, donde nací y vivo, y Mula, donde pasé los primeros años de mi vida y donde vuelvo todos meses del año y este monasterio es el nexo de unión más fuerte. Esto lo dejo para más adelante.

El Monasterio

El Monasterio de La Encarnación de Madrid fue fundado en 1611 por los Reyes Felipe III y Margarita de Austria. La Reina, al ver que la Princesa Juana de Portugal había construido las Descalzas Reales, quiso hacer un convento de las mismas características cerca del Alcázar y unido a este por un pasadizo. El edificio se encargó al arquitecto real Juan Gómez de Mora.

El incendio de 1734 destruyó el Alcázar y cortó la comunicación existente con el Monasterio de la Encarnación. Durante el gobierno de Bonaparte se remodeló la Plaza de Oriente y se derribo el pasadizo y la Casa del Tesoro.

Su arquitectura sigue el modelo clasicista implantado por los discípulos de Juan de Herrera en El Escorial; de hecho, es el mejor ejemplo del estilo de los Austrias posterior a la construcción del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. El interior de la iglesia fue completamente decorado por Ventura Rodríguez en estilo neoclásico de inspiración romana.

Iglesia del Real Monasterio de la Encarnación

La Visita

En le monasterio viven 11 monjas Agustinas Recoletas en régimen de clausura, así que la visita es solo por algunas zonas. Aunque a mi me gusta más conocer la arquitectura y la vida de los monasterios, aquí la visita está más enfocada a la pinacoteca. Uno de los espacios que destacan es el Salón de Reyes, concebido para exponer pinturas de diferentes miembros de la Casa de Austria vinculados con los fundadores del monasterio.

El Real Monasterio de la Encarnación Salón de Reyes

También se visita, y se conservan íntegros, el claustro principal, el coro y el relicario que es lo más impresionante, solo por verlo tienes que hacer esta visita. También me gusta mucho la iglesia.

Claustro del Real Monasterio de la Encarnación

El Milagro

San Pantaleón nació en el siglo III en Nicomedia (Turquía) de padre pagano y madre cristiana. Aprendió medicina y ejerció en la corte del emperador Maximiliano. Una vez convertido y bautizado, empezó a ejercer la medicina de manera gratuita. Sus colegas lo denunciaran como cristiano y fue torturado y asesinado el 27 de julio, que era viernes, del año 305. Se recogió su sangre, y porciones de esta y de sus huesos se repartieron en diferentes iglesias.

El papa Pablo V donó al virrey de Nápoles y conde de Miranda, una porción de esta sangre para que estuviera en el relicario del Real Monasterio de la Encarnación. Se contiene en una ampolla dentro de un relicario y durante el año permanece sólida, con color parduzco. El 27 de julio aparece licuada, con color más rojizo y mayor volumen. Esta porción de sangre proviene de una ampolla más grande que se encuentra en la antigua catedral de Ravello, en la costa amalfitana, donde fue llevada desde Constantinopla por unos mercaderes y el 27 de julio se licúa como sucede en España.

Reliquia de la sangre de San Pantaleón

El monasterio se puede visitar en visitas guiadas

Hoy ,27 de julio, la ampolla con la sangres licuándose se puede ver en la iglesia del Monasterio durante todo el día. El acceso es gratuito.

Real Monasterio de la Encarnación, Plaza de la Encarnación, 1

El Real Monasterio de la Encarnación