A la hora de reconocer un restaurante elegante no es necesario mirar la carta ni los precios. Es suficiente con fijarnos en los detalles, porque la elegancia no es cuestión de lujo es cuestión de detalles. Fijándonos es ellos nos resultará fácil saber como reconocer un restaurante elegante.
Detalles que nos dicen que un restaurante es elegante
Cómo nos reciben
Al llegar nos reciben y miran a los ojos y nos hablan con calma y con expresión de «es un placer tenerlos en nuestro restaurante» No te hacen sentir que molestas, que vienes a dar más trabajo. La elegancia empieza antes de sentarse.

La mesa
Manteles y servilletas
El mantel es de hilo, lino o algodón egipcio. Está perfectamente planchado y se ha dispuesto sobre un muletón para evitar que se deslice, así como para evitar el ruido de los cubiertos.
Las servilletas son grandes y del mismo color y tejido que el mantel, bien dobladas y colocadas sobre el plato o a la izquierda del mismo.
La mesa
Los platos, de porcelana o de cerámica de autor, se pueden colocar sobre un bajo palto -aunque la falta de este no significa falta de elegancia. El bajoplato es meramente decorativo y tiene que permanecer en la mesa hasta que se toma el plato principal.
Los cubiertos, se podrán unos u otros dependiendo del tipo de menú y estarán alineados por el orden de los platos que se van a tomar. Todos colocados a la misma altura.
Las copas, siempre de cristal no de vidrio, serán como mínimo tres: agua, vino tinto y vino blanco y estarán dispuestas en el orden en que se van a utilizar, de derecha a izquierda.
Los platos del pan, que pueden ir acompañados de un cuchillo para la mantequilla.

Los detalles
Flores frescas, no importa si es solo una, pero siempre natural. También se pueden poner unas velas, pero estos detalles nunca deben tapar a los comensales.
Un buen pan y buena mantequilla.

El servicio
Los camareros están atentos y se anticipan a tus necesidades. Están cerca, pero no los percibes. Es una presencia atenta, no intrusiva.
El ritmo es muy importante. El servicio no te apresura, no te ignora, los tiempos están medidos. Ni es lento ni atropellado.

No recitan la carta de memoria, la conocen y la cuentan. Saben recomendar.
A la hora de servir la mesa, sirven la comida por la izquierda del comensal y retiran los platos por la derecha. Las bebidas, sin embargo, las sirven por la derecha.

Cuentan con un sumiller que aconseja, no impone. Deja elegir si se quiere maridaje, una recomendación o un vino concreto y si elegimos esta última opción, lo sirve sin poner en cuestión la elección del cliente.
El ambiente
Solo ver la distancia que hay entre mesas de la sala es una pista estupenda. En un restaurante elegante la conversación es íntima y privada, no importa con cuantas personas vayamos a comer. Para favorecerlo las mesas estarán lo suficientemente separadas como para que no se escuche la conversación de mesa a mesa.

El silencio se nota. A mi no me gusta que haya música en los restaurante, pero es una cuestión particular. Un hilo musical solo perceptible en silencio con música clásica o de orquesta no se puede decir que no sea elegante.
Los baños siempre están impecables y con todo lo necesario y sus repuestos. Toallas individuales y un espacio para depositarlas.

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