Actualizado el 18 de octubre de 2018

Anoche fuimos a ver Cronista de Sucesos al teatro Lara y antes cenamos en la barra de Maricastaña. Hacía tiempo que no iba y sigue estando todo muy rico.

Así empezaba mi post en 2012: Uno de mis últimos descubrimientos paseando por Madrid ha sido el restaurante Maricastaña, abierto hace apenas un mes. Está situado en una zona que me encanta y a la que he dedicado e iré dedicando varios post. Me encanta perderme por las calles de Malasaña porque siempre acabas encontrándote con sitios y gente encantadora. Nada más descubrir Maricastaña decidí reservar para ir a almorzar con un grupo de amigas. Es el típico sitio que entre nosotras definimos cono hippie-chic, y que nos encanta para organizar comidas de chicas.

En cuanto a la decoración, el espacio es amplio y luminoso. Las paredes son de ladrillo visto en blanco y  el mobiliario  es de tipo  industrial con piezas restauradas y reconvertidas hacia nuevos usos. Los armarios de madera de las paredes con cristaleras, algunos sin nada dentro, contribuyen  a la sensación de luz y amplitud. Las mesas y las sillas son de diferentes materiales: metálicas, de madera clarita o cuero. Las mesas son además de diferentes tamaños; el restaurante cuenta incluso con una para ser compartida por varias personas.

Este restaurante está abierto desde el desayuno a la cena. Es un sitio muy mono, con ambiente variopinto, y la dueña y el servicio son encantadores. Nos habían reservado la mesa estrella, la redonda de la cristalera, pero nos pareció un poco pequeña para cuatro y preferimos cambiarnos. 

Me encantó el sitio y la atención y volví al sábado siguiente. La persona que se encargó de hacerme la reserva se confundió y la hizo en otro restaurante. En Maricastaña, no me conocen de nada, se pasaron un buen rato viendo cómo sentarnos a mi amiga y a mí; como estaba complicado ellos mismos nos recomendaron sitios donde comer cerca, de nuevo encantadores.

Al elegir la comida pedimos todo para compartir y almorzamos con cerveza y agua. Tuvieron un detalle estupendo: nos trajeron una jarra del grifo sin pedirla. El agua de Madrid es riquísima, y me parece muy de agradecer que cuando pides otras bebidas, ya que el agua es sólo un complemento, te ofrezcan una jarra. Nuestra comida consistió en dados de atún marinados en soja con alfalfa, taquitos de cerdo ibérico con guacamole y filadefia, tan ricos que acabamos mojando el pan en el guacamole con queso, tarte flambée, que sirven con una base de crème fraîche y diferentes ingredientes (nosotras  la elegimos con jamón, mango y rúcula). Fuera de carta pedimos solomillo con arroz y foie, éste último lo ponen en el centro del plato hecho una bola, y pedimos que nos sirvieran el solomillo troceado para poderlo compartir. De postre nos ofrecieron cuatro tartas caseras y nos decantamos por la de queso, que estaba excelente, y la de zanahoria con chocolate, que estaba muy buena, pero como tarta de chocolate más que como tarta de zanahoria. Después de escribir el post he ido en varias ocasiones a tomar su tarta de queso y en mi última visita a cenar tomamos croquetas de calabaza y jamón y quesadillas de alcachofas portobello, tomates secos y albahaca, muy ricas.

Los domingos sirven un brunch (16€)

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Look: sport

NO CIERRA tiene horario hasta las 2 de la mañana porque también es bar de copas.

PRECIO MEDIO: 25€. 

– Lo mejor: La relación calidad-precio es estupenda, así como la atención.

-A mejorar : En verano hace un calor terrible, la última vez qeu fui no tenían aire acondicionado. Anoche se me olvidó preguntar si lo han puesto. Si es así, corregiré este punto. 

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C/ Corredera Baja de San Pablo, 12. Teléfono: 91 082 71 42. Mapa de situación

Una de las mejores tartas de queso de Madrid