Me encantan los sitios con historia y Madrid cuenta con una serie de establecimientos centenarios que merece la pena conocer. Hoy os recomiendo dos tabernas, una a la que suelo ir con frecuencia y otra que, aunque sabía que existía, acabo de conocer. Las dos son pura historia de Madrid.
La Taberna de Ángel Sierra
La taberna de Ángel Sierra, fundada en 1908, se encuentra en el corazón de Chueca y, desde entonces, ha sido testigo de la transformación de este barrio. Se concibió como bodega hasta que en 1917 Ángel Sierra le dio una personalidad única.
La taberna fue objeto de diferentes reformas en las que se incorporaron elementos decorativos que todavía podemos ver. Se mantienen los azulejos de La Cartuja de Sevilla, la madera traída de Cuba, la barra de estaño y madera, los frescos de los techos y las cubas de roble. Todo esto nos transportan al Madrid de principios del siglo pasado.

En esta taberna, se podía ver a Cela o Gloria Fuertes y otros personajes de la vida cultural de Madrid. También aparece en la película de Pedro Almodóvar «La Flor de su secreto», rodada en 1995.
Cuenta con una zona de barra y una sala. Lo más típico es tomar su vermut de grifo con unos encurtidos. Yo no soy amante del vermut y suelo tomar cerveza y las cañas también las tiran muy bien.
- C/ de Gravina, 11 Mapa de situación
- Teléfono 91 531 01 26

Taberna Oliveros 1857
Había pasado mil veces por esta taberna de 1857, incluso me había parado a hacer fotos de la fachada, pero no había entrado porque siempre iba de camino a otro sitio.
Esta semana, al salir de ver el estreno de Bestseller en el Gran Teatro Pavón, entramos a tomar algo y descubrí que detrás de esa puerta hay una historia que empezó en 1857.
Debido a su situación en la calle San Millán, junto al Rastro, durante sus primeros años estuvo muy vinculada a la actividad de los mercados cercanos y a los asentadores de pescado. En 1921, José Manuel Oliveros se hizo con el establecimiento y, al año siguiente, comenzó a funcionar también como casa de comidas. Me llamó la atención que se inauguró en una fecha bastante peculiar, el 2 del 2 de 1922.

Entrar en la taberna es como trasladarse al Madrid de aquellos años porque se mantienen los azulejos, la madera, y en las paredes cuelgan fotografías y recuerdos de entonces.
Hay una anécdota curiosa relacionada con su fachada. En ella se encuentra, además de una pared de azulejos en verde que me encanta, la puerta y la cristalera, un azulejo de 1922 con un cocinero que sostiene un enorme jamón y un cartel: “Para comer bien y barato, San Millán, 4”. Se cuenta que durante los años de escasez, el jamón llegó a taparse, porque podía resultar demasiado provocador para quienes estaban pasando hambre.

La taberna cuenta con zona de barra y una sala en la planta de acceso, y un comedor en la bodega.
- C/ de San Millán, 4 Mapa de situación
- Teléfono 633 81 81 30

Comentarios Recientes